

Soy Gregorio Castro
Y te contaré quién soy de verdad:
Soy un enamorado:
Primero, de mi mujer, de mi hijo y de mis animales. Todo lo que hago en mi día a día lo estoy haciendo de una manera o de otra por ellos.
Segundo, del amor, como concepto, como motor del mundo, en todos sus formatos y en todas sus presentaciones.
Tercero, de las celebraciones, de los estallidos de alegría, de compartir y de las manifestaciones más puras de humanidad.
Llevar 14 años formándome y dedicándome al audiovisual es lo que me ayuda a ser bueno en mi trabajo.
Pero ser un enamorado es lo que me hace ser ÚNICO.
Nunca me ha gustado el concepto "vídeos de boda".
Cuando lo verbalizo o lo escribo, me vienen a la cabeza:
Gotelé
Gasolina con plomo
Mantelillos de borlas amarillentas en mesas auxiliares
Y lo peor de todo: trabajos NADA personales; parejas que los contratan como complemento a la foto, y, muchas veces, al final, arrepentimiento.
Error.
Yo manufacturo recuerdos, hago que tu día se preserve para siempre a través de mis ojos, mis oídos y mis manos.
Plasmo y preservo una memoria emocionante, estética y divertida, lejos de lo rancio y lo aburrido...
Pero que nunca, nunca cae en lo banal: antes prefiero echar el cierre que sacar un trabajo que no sea fiel a vosotros, que no sea brutalmente honesto y que no sangre autenticidad.
Igual que me niego a hacer vídeos aburridos, te puedo prometer que tampoco voy a adornar un vídeo mediocre con cuatro transiciones locas y cortes rápidos hasta que no sepas si estás viendo tu boda o un videoclip.
Mi compromiso es que no te voy a entregar algo que no crea que va a soportar el paso del tiempo.
En este mundo encontrarás a gente que te hará vídeos más caros, más baratos, e incluso si buscas mal puedes encontrar quien te lo haga gratis, pero un Grecas parte de 1270€ (aunque te puedo asegurar que cuando lo veas dentro de 5, 10, 20 años, te darás cuenta de que vale mucho más).
Como valoro mi trabajo, mi tiempo y mi talento, el precio de un Grecas parte de 1270€, impuestos incluidos.




Para pedir una cita:
Creo fervientemente que atender a menos parejas me permite atenderlas mejor y hacer honor al valor de mi tiempo.
Por eso, solo contrato tras haber tenido una videollamada con vosotros.
Si vas a coger cita, entiendo que tienes un interés genuino en mi producto, y que tú valoras tu tiempo igual que yo el mío, o de lo contrario dejarías el hueco disponible para otras parejas que sí están interesadas.